Si bien no existe una respuesta universal a esta pregunta, en general, la terapia de fascia se considera segura para la mayoría de las personas cuando la realiza un profesional cualificado. La fascia es un tejido conectivo que recubre todo el cuerpo y ayuda a sostener y proteger diversos órganos y tejidos. Puede tratarse de diversas maneras, como masajes, estiramientos o ejercicios. Si bien existen algunos riesgos potenciales asociados con la terapia de fascia (como dolor e inflamación), estos suelen ser leves y manejables.
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